
El otro día en la película La Isla, llamaban a los clones humanos: pólizas de seguros. La película me ha hecho interesarme de nuevo en este tema y según lo leído por aquí y por allá, he intentado sacar conclusiones.
Los clones humanos no se obtienen mediante un apasionado encuentro sexual, si así fuese no serían idénticos a “uno” pues también interviene “otro”.
Aseguran que la clonación completa de un humano no se ha realizado aún pero con los pobres animales experimentan a sus anchas (¿y no han ido más allá?), como una de sus justificaciones argumentan solucionar la extinción de las especies, y a mí me inquieta pensar en la aparición de ciertas fieras del pasado, aunque dicen que es muy difícil porque el ADN ha de estar en perfecto estado.
Apuntan que clonar a Einstein o Hitler es imposible puesto que en cada individuo influye poderosamente el ambiente y la educación, ya véis no es algo genético. En teoría no puedo tener una fotocopia. Pero también han afirmado que a partir del ADN de la piel de un adulto donante, crearon cinco embriones humanos y que ante la duda de que ésta fuera una conducta decente y sobre todo reglamentaria, fueron destruidos, ¡toma ya!, y tras declarar algo así se quedan tan a gusto. Y un científico italiano, el Dr. Antinori hizo un comentario a un periodista en el que afirmó que tres mujeres estaban ya embarazadas de un embrión clonado y rápidamente lo quitaron de en medio, pero sólo para que siguiera tranquilamente con lo suyo fuera de escena…glub, vamos que éste es capaz de dejar en ridículo al mismísimo Frankenstein . Existe una secta en EEUU que ha crio-conservado a su particular mesías, un niño muerto de diez meses, y afirman haber recaudado ya suficientes fondos para empezar a clonar un ser humano…éstos seguramente ya conocerán al Dr. Antinori.
Pero el objetivo no parece ser crear bebés sino curar enfermedades obteniendo “células madre”. A ver para que nos entendamos, yo dono una célula, ellos la convierten en un pequeño embrión clon mío, al que posteriormente le extraerán células madre para crear tejido que reemplazará en un futuro, al mío cuando esté dañado y me curarán el Alzheimer. ¿A cuántos de mis clones inocentes sacrificarán en el intento?. Para conseguir a Dolly la ovejita famosa se necesitaron 277 intentos en los que se emplearon 277 óvulos. Yo produciré a lo largo de mi vida fértil, solamente unos 450 y las técnicas para donar óvulos no están exentas de riesgo, así que la solución es utilizar óvulos de cerdos, vacas y ratones que clonarían con mis genes…Dicen que los animales no aportarían genes al híbrido pero al parecer es falso. No sé por qué prefiero que ni lo intenten, si es que no lo han hecho ya.
El tema se pone más interesante, entra en juego la ética, Yo puedo formular la pregunta ¿quién soy yo?, partiendo de que soy una persona nueva, pero mi clon no será una persona nueva y creerá saber demasiado de sus límites y posibilidades por lo que es necesario articular y proclamar el “derecho a ser fruto del azar” y el “derecho a la ignorancia de uno mismo”, de otra forma obligaríamos a otra a ser como yo, los seres humanos son fines en sí mismos, y no pueden ser sólo medios para otros fines, por muy loables que éstos sean.
Por otra parte ¿quién es el Estado para decidir sobre mi reproducción? Y ¿qué dice nuestro código penal al respecto?
Art. 161.1 “Serán castigados…quienes fecunden óvulos humanos con cualquier fin distinto a la procreación humana”.
Art. 161.2 “…se castigará la creación de seres humanos idénticos por clonación u otros procedimientos dirigidos a la selección de la raza”.
Personalmente la redacción me parece tan confusa como el tema.
Prolongaríamos indefinidamente la vida…y si un día me quiero morir ¿me van a dejar? ¿Y si estamos llegando al fin de la evolución humana con esto?. Seremos inmortales y clonaremos también nuestro planeta.
La única conclusión que he sacado en claro es que todo esto no es ciencia ficción y que la película La Isla es demasiado “light”.
A mi, el tema me dejó un poco tocado hace ya mucho tiempo, cuando leí “Un mundo feliz” de Aldous Husley. Han pasado ya cuarenta años, y el tema sigue vigente. Lo que pasa es que ahora, ya no es tanto ciencia ficción, sino que hay ya medios para crear clones. ¿Que pasará a partir de ahora?
Yo creo que pasarán cuarenta años mas hasta que se plantee el tema ético y practico, por lo tanto, dejo el tema para mis hijos.
Comentar por Xarbet — 9 Febrero 2010 @ 20:16
Todo tipo de experimentos científicos se llevan a cabo a nuestras espaldas desde hace muchísimo tiempo ya se sabe que no siempre para bien…de vez en cuando me parace inquietante el ser consciente de lo indefensos que estamos en nombre de la ciencia o la medicina aunque sirva de poco o nada.
Comentar por Gales — 10 Febrero 2010 @ 12:29
Me imagino que hay experimentos de este tipo que se llevan a escondidas por razones legales y seguramente éticas aunque este es un tema delicado, puede ser ético crear embriones que sirvan para regenerar celulas para la medicina y para salvar vidas. Pero ¿dónde está la delgada línea que acota la ética? e incluso ¿debe acotar la ética la posibilidad de avances en este terreno? Se habla de crear clones ¿es eso lícito? en fin es un tema muy complejo y controvertido acerca del cual no hay opiniones definidas, tal vez porque nada es definitivo.
Un abrazo y encantado de recibirte en mis nubes
Comentar por Lando — 11 Febrero 2010 @ 12:10
No sé lo que digo: en cuanto uno es separado de ti, es otro. No me parece que la identidad genética pueda comportar una identidad de pensamiento, ya que cada ser tiene sus propias experiencias que le van conformando. Pero me gustaría ver un experimento de estos… curiosa que es una. En cuanto a mis óvulos, llevo desechando uno cada 28 días desde hace años y confieso que nunca les he hecho un funeral. mmmm… seguiré pensando. Entretanto veré la peli, a poder ser esta noche.
Un abrazo.
Comentar por Sediciones — 11 Febrero 2010 @ 19:32